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¿Es verdad que los gatos sufren de estrés?

El estrés ha traspasado la barrera de lo humano, al punto de pasar a ser cosa también los animales. Ya en otra oportunidad hemos hecho referencia al estrés de los perros o de otras mascotas, pero hoy nos toca referirnos al estrés en los gatos. Efectivamente los gatos pueden sufrir de estrés, pero a diferencia de lo que sucede con las personas, estos animales no cuentan con las herramientas suficientes como para poder afrontar una situación tal, pero todo puede ser más fácil si los dueños los ayudan a hacer frente a esto. En lo que sigue a continuación te vamos a contar cuáles son los síntomas del estrés en los gatos, las cuasas de éste y cómo podemos ayudarlos.

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Signos y síntomas

Para poder ayudar a nuestro gato con estrés, lo primero que tenemos que saber es si nuestro gato está padeciendo este cuadro o no. Por eso es necesario referir a estos síntoas y signos. Es importante reconocer que hay muchos de éstos, de naturaleza muy variada y que pueden aparecer muchos en conjunto o sólo uno.

Entre los más importantes, nos interesa destacar la eliminación inadecuada, los nervios, falta de apetito, morder partes de su propio cuerpo, temblores, maullidos constantes, timidez ante todo, que hace que se esconda todo el tiempo, enfermedades, desórdenes físicos, entre otros.

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Causas del estrés en los gatos

Hay una gran cantidad de causas que pueden ubicarse en la base del estrés en los gatos, pero vamos a destacar las que aparecen con mayor regularidad: cambios decisivos, como una mudanza, problemas de salud, mala convivencia con otros animales del hogar, un nuevo integrante a la familia, gatos en la familia, etc.

¿Cómo se lo puede ayudar?

La clave para ayudar a tu gato a afrontar este cuadro de estrés, es conocer qué es lo que lo causo, es decir ubicar la causa del mismo. Este discernimiento sólo podemos hacerlo nosotros como dueños, porque somos los que viviemos con los gatos, los que compartimos gran parte del día con ello y los que pueden identificar algún cambio importante que se haya dado en el último tiempo en la vida del gato.

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En este sentido, una vez que identificamos la causa, vamos a tratar de revertir la situación, para que la respuesta del animal a esta situación puede ser otra, y ya no la del estrés.

¿Hay distintos tipos de estrés?

Efectivamente hay dos tipos de estrés principalmente, que podemos hablar de estrés crónico o agudo.
A lo largo de su vida, todos los gatos pasan por alguna situación que es generadora de estrés y en cierto punto es necesario para que ellos pueden desarrollar su instinto de supervivencia. Éste estrés es que podemos mencionar como agudo, que tiene una duración más bien corta, y una vez que se atraviesa este cuadro, se puede volver a una situación de normalidad.

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En contraste a este estrés agudo, tenemos el crónico. Éste se diferencia tanto por su duración con el primero, ya que es a largo plazo, y se trata de signos más bien silenciosos que van apareciendo de a poco, y no es algo que sea necesario pasar, sino por el contrario el gato no se encuentra preparado para afrontar este estrés.
Ejemplos de gatos que sufren este tipo de estrés, podrían ser aquellos que pasan toda su vida viviendo dentro de una jaula, o que vive con otro animal que le hace la vida imposible.

Para terminar, vale aclarar que de lo que se trata es de evitar que el estrés llegue a puertos que no sea posible dominarlos, o que las consecuencias para el gato sean más severas.