No hay que tratar a un perro como a un hijo: Error frecuente

Todos estaremos de acuerdo en afirmar que los animales son miembros de la familia no humanos. En este sentido, necesitan nuestro afecto tal como todos los integrantes de una familia, pero es justo aquí donde cabe destacar que es fundamental que haya límites, ya que muchas veces se les compra ropa, se les festeja el cumpleaños, se los lleva a los restaurantes, etc y es presentado por ejemplo como mi bebé. Está claro esto en tanto reproduce lo que hoy se nombre como un error frecuente que es confundir tu perro con tu hijo. En esta oportunidad éste es el tema del cual nos ocuparemos ya que no debemos humanizar a los perros!

Antes de comenzar, es importante destacar que asignarle a la mascota el lugar de hijo, no corresponde a una necesidad del animal, sino por el contrario se trata de una búsqueda de satisfacción de necesidades que corresponden al propio dueño. Es decir, un perro o un gato no necesita estar ocupando su lugar para estar a gusto, ya que sus necesidades pasan por otro lado.

¿Por qué le damos el lugar de hijo a una mascota?

Muchos psicólogos coinciden con lo que sostienen muchos veterinarios y expertos en el comportamiento felino y canino, en el sentido de que parecería haber una necesidad de darle a las mascotas del hogar un lugar más importante del que ocupan en verdad. Es probable que haya detrás de esta necesidad de expresar cada vez mayor afecto a las mascotas motivos más profundos que tienen que ver con la personalidad de ese dueño.

Esto se comprenderá mejor si hablamos de una tendencia que tiene lugar hoy en día que es de humanizar a las mascotas. Es común escuchar a la gente decir que lo único que le falta a su mascota es hablar porque es ya casi como un humano.

Un miembro más de la familia

A partir de distintas encuestas realizadas se comprobó que casi el 80 % de las mujeres encuestadas sostuvieron que su mascota es un miembro más de la familia. Cabe destacar aquí que nadie niega que en verdad se trate de un integrante de la familia, pero quizás el error recurrente es darle el lugar o estatuto de una posición que en verdad no puede ocupar, ya que después de todo sigue siendo un animal.

Límites a tener en cuenta

Ante todo debemos no perder de vista que hay algunos límites que debemos marcar. Como principal medida es reconocer que estamos ante un miembro no humano de nuestro hogar. Es común oír hoy en día que las personas presentan a su mascota como su hijo. Quizás se trata de que estas personas le dan un lugar simbólico y afectivo a la mascota, tal como se le da a un hijo. El riesgo en esto reside en que se pretenda reemplezar a un hijo por un animal y es por esto que es fundamental tener la diferencia clara y presente.

Ambos son integrantes de una misma familia ( hijo y perro ) y porende destinatarios de un gran afecto, pero con importantes diferencias. Un ejemplo de estas diferencias es que los padres generalmente tendrán expectativas respecto de sus hijos, pensar cómo será, a qué se dedicará, etc. Sin embargo esto bajo ningún punto de vista puede ser válido para una mascota, ya que no podemos depositar en él expectativas que probablemente no pueda cumplir. Otra de las diferencias que no se debe perder de vista es que somos dueños de nuestras mascotas, pero no así de nuestros hijos.

¿Cómo trascender este error?

Lo primero que deberíamos preguntarnos es que por quién le asignamos este lugar a la mascota, es decir por uno mismo o por ella, ya que de esta manera podremos hacernos cargos de los propósitos inconsciente que llevan a darle el estatuto de hijo a un animal. Si es por uno analizar realmente porqué lo hacemos y si es por el animal, a tratarlo como a un perro! No hay que humanizar a los animales.

Dejanos tu Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *